• Raina Schnider

Digital Story Transcript ~ La transcripción del cuento digital

La transcripción del cuento digital en español sigue la del inglés.



My father was born in Switzerland and his family moved to Canada when he was young. My mother was born in Alberta, and her parents traveled a lot because of my grandfather's work. For these reasons, I think my parents were more open than others in Alberta. I was attracted to learning other languages ​​and cultures since I was little. In high school, I fell in love with French, and a window opened to another world to express myself.


In 2018, I went to Spain for two months to study Spanish at the University of Salamanca. This trip opened another world of possibilities. It was an experience that not only improved my language skills but completely changed my life. Spanish permeated my daily life with the family with whom I stayed, with my friends I met there, and with the teachers at the school.


My host family was very kind. Every morning I chatted with the mother, and seeing the typical Spanish family gave me an impression of the Spanish culture: the connection, the food, the community.


My classmates came from every corner of the world: Malaysia, the United States, Europe, China. A woman I met is from Toronto and her name is Zeina. It always makes me laugh when I think about the fact that our names rhyme and that we liked each other so much. We talked about our priorities and relationships, our opinions and dreams. I talked so much that I was hoarse at the end of the month.


At the University of Salamanca, I studied advanced grammar, literature, and writing. I had never studied Spanish literature, but the enthusiasm and knowledge of my teacher impressed me a lot, and I felt as if another window was opening.

It was like magic. Having so much exposure to the language increased my level of understanding and expression. I started to understand myself and communicate in a more authentic way.

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Mi padre nació en Suiza y su familia se mudó a Canadá cuando era joven. Mi madre nació en Alberta y sus padres viajaron mucho por el trabajo de mi abuelo. Por esas razones, creo que mis padres fueron más abiertos que otros en Alberta. A mí me atraía aprender de otras lenguas y culturas desde pequeña. En el instituto, me enamoré del francés y se abrió una ventana a otro mundo para expresarme.


En el dos mil dieciocho, fui a España por dos meses a estudiar español en la Universidad de Salamanca. Este viaje abrió otro mundo de posibilidades. Fue una experiencia que no solo mejoró mis habilidades lingüísticas en el idioma sino que completamente cambió mi vida. El español impregnaba mi vida cotidiana con la familia con quien me quedaba, con mis amigos que conocí allí y con los maestros de la escuela.


La familia de la casa donde me quedé fue muy amable. Cada mañana charlaba con la madre y al ver la familia española típica me dio una impresión de la cultura española: la conexión, la comida, la comunidad.


Mis compañeros de clase venían de cada rincón del mundo: Malaysia, los Estados Unidos, Europa, China. Una mujer que conocí es de Toronto y se llama Zeina. Siempre me hace reír cuando pienso en el hecho de que nuestros nombres riman y nos caímos tan bien. Hablábamos sobre nuestras prioridades y relaciones, nuestros opiniones y sueños. Hablé tanto que me quedé afónica al fin del mes.


En la universidad de Salamanca, estudié la gramática avanzada, la literatura y la redacción. Nunca había estudiado la literatura española, pero el entusiasmo y el conocimiento del profesor me impresionaron mucho y sentí como si otra ventana se estaba abriendo.

Fue como magia. Tener tanta exposición a la lengua aumentó mi nivel de comprensión y de expresión. Empecé a entenderme a mí misma y comunicarme en una manera más auténtica.

© 2018 by Raina Schnider

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